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COLOMBIA MERECE CUIDAR A SUS PELUDITOS CON AMOR Y RESPONSABILIDAD

  • Foto del escritor: Equipo Maria Irma
    Equipo Maria Irma
  • 27 ene
  • 2 Min. de lectura

Siempre he creído que una sociedad se reconoce por la forma en que protege la vida, especialmente aquella que no puede defenderse por sí sola. Por eso, cuando Colombia dio el paso de reconocer a los animales de compañía como seres sintientes, avanzamos como país hacia una visión más humana, más consciente y más responsable. Dejamos atrás la indiferencia legal para asumir, como sociedad, un compromiso ético y colectivo con su bienestar.

 

En Pereira, esa convicción se convirtió en acción. Hace más de un año se puso en marcha una Red Pública de Atención Veterinaria que hoy es motivo de orgullo nacional. Según información de dominio público, a corte del 31 de diciembre de 2025, este modelo ha realizado más de 116.000 atenciones, ha atendido a 31.000 usuarios únicos, ha llevado a cabo más de 8.600 esterilizaciones y ha realizado 2.100 cirugías de alta complejidad. Un esfuerzo sin precedentes que hoy permite que perros y gatos de familias con limitaciones económicas reciban atención digna y oportuna.

 

Esta no fue una decisión asistencialista; fue una decisión justa. Porque ningún hogar debería ver sufrir a su animal de compañía por no tener cómo pagar una consulta o un tratamiento básico. Cuidar a los peluditos es también cuidar a las familias, proteger la salud pública y fortalecer la convivencia en nuestros barrios.

 

He sido testigo, como muchos pereiranos, del impacto positivo de esta experiencia: familias más tranquilas, animales atendidos a tiempo, comunidades más responsables y una ciudad que entendió que la tenencia responsable no debe ser un privilegio, sino una posibilidad real para todos. Cuando el Estado acompaña, el amor por los animales se fortalece y el tejido social se vuelve más solidario.

 

Por eso tengo la certeza de que este modelo no puede quedarse solo en Pereira. Colombia necesita avanzar hacia una Red Nacional de Atención Veterinaria Pública, que llegue a los territorios, prevenga el abandono, alivie el sufrimiento y haga coherente el reconocimiento legal de los animales como seres que sienten, padecen y merecen protección efectiva.

 

Desde el Senado de la República, aspiro a legislar para que esta experiencia se convierta en una política pública nacional. Mi compromiso es claro: que lo que hoy es una iniciativa local exitosa se transforme en una solución estructural, sostenible y con enfoque social, capaz de impactar la vida de millones de familias y de sus peluditos en todo el país.

 

Creo firmemente que un país más humano se construye desde estas decisiones. Defender a quienes no tienen voz, legislar con sensibilidad y convertir el amor por los animales en acciones concretas no es solo una propuesta política; es una causa que nace del corazón y que merece llegar al Congreso.

 

Hay 99 formas de cuidar a los peluditos; la que falta la marcas tú este domingo 8 de marzo, votando por el número 99 del Partido de la U en el tarjetón de Senado.

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