CREER EN NUESTRAS MUJERES Y EN NUESTROS JÓVENES ES SEMBRAR EL CAMINO HACIA UNA SOCIEDAD MÁS EQUITATIVA, FUERTE Y ESTABLE
- Equipo Maria Irma

- 27 ene
- 2 Min. de lectura

Como mujer, sé que la independencia económica no se trata solo de tener un ingreso. Es autonomía, es confianza, es la posibilidad real de transformar la propia vida y la de toda una familia. En el Eje Cafetero y en Colombia hay mujeres y jóvenes llenos de talento, ideas y determinación, que muchas veces no encuentran las oportunidades necesarias para educarse, acceder a empleos formales, liderar proyectos o emprender con el respaldo que merecen. Cuando eso ocurre, no solo se frena su crecimiento personal, también se afecta el bienestar de sus hogares y de sus comunidades.
Nuestros jóvenes representan una fuerza invaluable para el país. Están llenos de energía, creatividad y sueños. Por eso necesitamos abrir más puertas: formación pertinente para el trabajo, empleos dignos acordes a sus realidades y apoyo decidido para que sus emprendimientos florezcan. Cuando un joven avanza, su familia crece, su comunidad se fortalece y la economía se dinamiza. Apostarle a ellos es apostarle al futuro de Colombia.
El Eje Cafetero ha demostrado que el progreso es posible cuando se toman decisiones acertadas. Pereira, por ejemplo, es evidencia de que con políticas públicas responsables se puede mejorar la calidad de vida de mujeres y jóvenes, impactando positivamente a miles de familias. Esto nos demuestra que el desarrollo sí puede llegar con justicia, dignidad y equidad a quienes más lo necesitan.
Hoy el país avanza. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, la tasa de desempleo nacional se ha reducido significativamente. Sin embargo, la informalidad sigue siendo uno de nuestros mayores retos y deja a millones de familias sin seguridad social ni estabilidad económica. Esa realidad exige una legislación seria, responsable y conectada con los territorios. Ese es el compromiso que asumo como mujer y como senadora del Eje Cafetero.
En el caso de nuestros jóvenes, aún queda mucho por hacer. Una gran parte de ellos sigue sin encontrar oportunidades formales en el mercado laboral, a pesar de su enorme potencial. No podemos permitir que sus talentos se queden esperando. Necesitamos decisiones claras que conviertan sus capacidades en oportunidades reales.
Por eso, mi propósito en el Senado es impulsar acciones concretas: fortalecer la educación técnica, tecnológica y profesional, facilitar el acceso a capital semilla y promover incentivos que integren de manera formal a mujeres y jóvenes al aparato productivo. Porque cuando una mujer accede a un empleo digno y cuando un joven encuentra respaldo para emprender, no solo progresa una persona: progresa toda una familia y, con ella, la sociedad entera.
Soy testimonio de lo que ocurre cuando una mujer tiene acceso a la educación, a la formación y a oportunidades reales. Esas decisiones cambian vidas y construyen futuros.
Como Estado, tenemos la responsabilidad de creer en nuestras mujeres y en nuestros jóvenes, de entregarles herramientas reales para transformar su destino y de construir hogares llenos de esperanza, dignidad y bienestar. Esa es la Colombia por la que quiero trabajar desde el Senado.
Pon tu voto donde tienes tu corazón.
Este 8 de marzo vota al Senado U99.





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